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de los Doctores

 

Consejos para los padres

En estas secciónes encontrará la mejor información disponible que podemos otorgarle en cuanto a consejos del día a día y lo que puede usted hacer para mantenerse positivo y participativo en el tratamiento de la displasia de cadera de su hijo/a.

¿Que debe de hacer tu si hijo/hija ha sido diagnosticado a con displasia de cadera?

Asegúrese de que el diagnóstico es correcto:
Es posible que su hijo/a sea referido por el pediatra por haber encontrado un chasquido o algún otro hallazgo en el examen físico de la cadera (asimetría de pliegues o limitación de movimiento), y esto no significa necesariamente que su hijo/a tenga displasia de la cadera.

No se retrase en solicitar una segunda opinión, sin embargo esto no es una emergencia, un par de semanas no hará ninguna diferencia.

Generalmente un estudio de ultrasonido o ecografía se utilizará para confirmar el diagnóstico en bebés hasta los 6 meses de edad.

Las radiografías empiezan a tener valor a los seis meses de edad. Las radiografías modernas son muy seguras para los bebés, y generalmente pueden obtenerse en la oficina del cirujano ortopédico en el momento de la consulta.

Encontrar un doctor que tiene experiencia con el diagnóstico y tratamiento de la displasia del desarrollo de la cadera. Generalmente se trata de “Cirujanos Ortopédicos Pediátricos”.

Aprender más acerca de la displasia de cadera puede hacer que la experiencia del tratamiento sea menos confuso y puede ayudar a calmar sus miedos.

La primera señal de una fractura es que la persona escucha o siente que el hueso se rompe. También, la pierna o brazo fracturado puede deformarse y tener una postura no natural. Se debe buscar ayuda médica de inmediato. Mientras tanto, las siguientes medidas pueden evitar un daño adicional:

• Mantén a la persona accidentada cómoda. Se recomienda recargar el área lesionada sobre un cojín o sábanas.

• Si hay una hemorragia o salida fuerte de sangre, detenle presionando a los lados de la herida con un vendaje esterilizado, tela limpia o una prenda de vestir por lapsos de 10 minutos hasta que se detenga el sangrado.

• Aplica hielo envuelto en una tela en la pierna o brazo para combatir la inflamación.

Si la persona fracturada se desmaya o tiene respiraciones poco profundas, se debe acostar con la cabeza un poco más abajo que el resto del cuerpo. Si se está en un lugar donde no puede llegar ayuda con rapidez, es recomendable:

• Limpiar el área cercana a la herida con antisépticos para evitar una posible infección.

• Usar un “entablillado” para inmovilizar el área. Las tablillas pueden ser de madera, cartón, plástico o periódico enrollado. Deben colocarse a ambos lados del hueso y ser más grandes que éste. Para sujetarlas puede usarse tela adhesiva o una cuerda, con firmeza pero sin interrumpir la circulación de la sangre.

Las personas que tienen mayor riesgo de sufrir una fractura son aquellas con osteoporósis, una enfermedad que debilita los huesos. También son más frecuentes en niños y ancianos porque sus huesos son más frágiles.

Toda herida que parezca como una fractura debe tratarse como tal hasta que un especialista confirme si lo es o no. Sólo una persona especializada debe re-acomodar un hueso roto. Si la fractura es expuesta, debe ser tratada inmediatamente, ya que la persona corre riesgo de infección y pérdida de sangre.

Recuerda que aunque algunas personas conocen las técnicas para acomodar huesos rotos, es recomendable acudir al especialista para evitar futuros problemas. Cuando un hueso está roto debe mantenerse fijo para no causar más daño. Por ello no se debe mover a la persona lastimada, a menos que se encuentre en peligro.

¿Qué debes de evitar hacer ante una fractura?

• Evita elevar la pierna o brazo fracturados en caso de hemorragia, pues de hacerlo se pueden dañar más los tejidos.

•No forces o jalonees el hueso, tampoco trates de colocarlo en su lugar.

• Evita dar masaje en la zona donde hay un hueso roto o en la que se tenga sospecha de fractura.

• No apliques pomadas o ungüentos.

Según los expertos así deberían ser los chequeos mèdicos, segùn la edad de los pacientes: 

Adolescencia a los 20 años de edad

Tanto en hombres como mujeres, se recomienda incluir la determinación de los niveles de colesterol en sangre en cualquier analítica solicitada por el paciente, con una periodicidad mínima de 4 años a partir de los 18”. También es importante, en el caso de que se trate de personas sexualmente activas, realizar la prueba del VIH (siempre que haya dudas o el paciente lo pida) y actualizar las vacunas.

Se recomienda preguntar sobre el consumo de tabaco y aconsejarles sobre el abandono del hábito. La periodicidad mínima de esta detección del tabaquismo es de cada dos años. Asimismo, es importante tomar la tensión arterial

En las mujeres, a partir de los 25 años, se recomienda la citología cervical cada 3 años

 

de los 30-40

La población adulta general debería acudir a la consulta del médico si tienen algún síntoma o problema de salud, “pero, a partir de esa edad, toda persona debe incluirse en una dinámica de prevención basada en unas pruebas básicas, cada 1-2 años o más, dependiendo de la prueba o exploración. Otra cuestión es que tengan antecedentes de algunas enfermedades concretas, en cuyo caso, dependiendo de cuáles sean, puede estar indicado comenzar antes los controles o pruebas para su diagnóstico y tratamiento precoz”. 

En las mujeres de esta franja de edad, además de la citología para descartar el cáncer de cérvix, se recomienda hacer la prueba del VPH (virus del papiloma humano) cada 5 años, hasta los 65. 

Por otro lado, se aconseja a partir de los 30 años vigilar más de cerca las alteraciones cutáneas, consultando al médico si se producen cambios en los lunares.

 

 A partir de los 50

Hay algunas enfermedades a las que hay que prestar especial atención, tanto en hombres como en mujeres: “Es el caso del cáncer de colon, por lo que se recomienda la determinación de sangre oculta en heces cada dos años, entre los 50 y los 70. También es importante la detección de factores de riesgo cardiovascular con toma de tensión arterial (de hecho, la hipertensión es uno de los problemas que con más frecuencia se detectan en estos chequeos); peso y talla, cada dos años; detección de colesterol y glucemia en sangre, cada 5 años, y evaluación de hábitos tóxicos (alcohol, tabaco y otras drogas), cada dos años”. 

En las mujeres, y a no ser que haya antecedentes familiares, se recomienda iniciar a los 50 el cribado del cáncer de mama, con la realización de mamografías bienales hasta los 70 años. “También en estas edades debe mantenerse el cribado de cáncer de cuello de útero con citologías cada 3-5 años. 

 

De los 60 en adelante

Además de lo recomendado en el segmento de edad anterior, se van añadiendo medidas como, por ejemplo, el consejo sobre ejercicio físico en mayores de 65 años con riesgo de caídas.

“El cribado de cáncer de cérvix sigue practicándose hasta los 65 años y la detección de hipertensión y la valoración del riesgo cardiovascular son también acciones que continúan haciéndose”.

 

Se deben explorar en mayor medida aspectos mentales, como la memoria o la orientación, así como la situación sociofamiliar y las limitaciones físicas o sensoriales, “que tanta influencia pueden tener en la prevención de caídas o discapacidad importante”.

Los cinco pasos de la autoexploración de mamas 

Paso 1: párate frente a un espejo con los hombros rectos y los brazos junto a la cadera y mírate las mamas.

Esto es lo que debes encontrar:

  • mamas de tamaño, forma y color normales
  • mamas bien formadas, que no presentan deformaciones ni inflamaciones visibles

Si notas alguna de las siguientes alteraciones, informa a tu médico:

  • formación de hoyuelos, arrugas o bultos en la piel
  • cambio de posición de un pezón o pezón invertido (está metido hacia adentro en lugar de sobresalir)
  • enrojecimiento, dolor, sarpullido o inflamación

Paso 2: ahora, levanta los brazos y fíjate si ves las mismas alteraciones.

Paso 3: cuando estés frente al espejo, fíjate si te sale líquido de uno o ambos pezones (puede ser transparente, lechoso o amarillento, o sangre).

Paso 4: luego, acuéstate y pálpate las mamas con las manos invertidas, es decir, la mama izquierda con la mano derecha y viceversa. Procura utilizar un tacto firme y pausado con las yemas de los dedos, manteniendo los dedos rectos y juntos. El movimiento debe ser circular, del tamaño de una moneda aproximadamente.

Controla la mama completa de arriba a abajo y de lado a lado: desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen, y desde la axila hasta el escote.

Paso 5: finalmente, pálpate las mamas estando de pie o sentada. Muchas mujeres dicen que la mejor forma de palparse las mamas es cuando la piel se encuentra mojada y resbaladiza, de modo que prefieren realizar este paso en la ducha. Controla la mama completa con los mismos movimientos que se describen en el paso 4.

 

 

El correcto lavado de manos es un hábito sencillo que evita el contagio de infecciones cutáneas, oculares y la presencia de parásitos intestinales que causan diversas enfermedades. Por ello, lavarse las manos debe ser uno de los hábitos más importante en el día a día de las personas.

Se debe tomar en cuenta que este hábito debe ser puesto en práctica aún ante situaciones sencillas en las que se debe exigir un correcto lavado de manos cuando: 

• Antes de preparar o comer alimentos y tocarse los ojos, la nariz o la boca.

 

• Después de ir al baño, jugar, tocar una mascota o coger un objeto sucio; toser, estornudar o sonarse la nariz y cambiar un pañal.

Se recomienda seguir estos 11 pasos de la técnica del lavado de manos, que debe durar entre 40 y 60 segundos:​

1. Mójese las manos con agua.

2. Deposite en la palma de la mano una cantidad de jabón suficiente para cubrir la superficie de las manos.

3. Frótese las palmas de las manos entre sí.

4. Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos y viceversa.

5. Frótese las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados.

6. Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.

7. Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.

8. Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.

9. Enjuáguese las manos con agua.

10. Séquese las manos con una toalla de un solo uso.

11. Utilice la toalla para cerrar el grifo.

Enseñe a sus hijos a lavarse las manos, o aún mejor, lávese las manos junto con sus hijos a menudo para que aprendan la importancia de este hábito.