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El cáncer de cuello uterino, que es una infección de transmisión sexual, se puede prevenir eliminando algunos factores de riesgo como el tabaco, periodos prolongados de uso de tabletas anticonceptivas, sobrepeso, obesidad, etc., y principalmente acudiendo a consultas médicas y ginecológicas periódicas en las que se incluya la realización del examen de Papanicolaou y la detección de los virus del papiloma humano mediante técnicas de laboratorio de biología molecular.

 

 

Estadísticas:

  • El cáncer de cuello uterino es el segundo cáncer femenino más frecuente en el mundo después del cáncer mamario, y el primero en pacientes de la provincia del Azuay, de acuerdo al registro de tumores de SOLCA. Constituye el 21,4% de todos los cánceres femeninos ingresados en el Hospital Oncológico de SOLCA.
  • En el Ecuador se presentan alrededor de 1200 cánceres uterinos nuevos por año y mueren en promedio cuatrocientas pacientes, según los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
  • El cáncer de cuello uterino es una infección de transmisión sexual. Está comprobado, que es producido por el virus del papiloma humano, contagiado preferentemente por las relaciones sexuales.
  • El 80% de la población mundial tiene o tuvo alguna variedad o genotipo del virus del papiloma, de los doscientos tipos que existen, en la mayoría de las mujeres no producen enfermedad. Cuando las defensas orgánicas son deficitarias, y de acuerdo a la variedad del virus, pueden causar lesiones cervicales benignas o el cáncer del cuello uterino.
  • Sólo 20 de cada 100000 mujeres presentan cáncer de cuello uterino en nuestro país. Generalmente son aquellas que tienen factores de alto riesgo para permitir el ingreso de los virus en los genitales femeninos durante las relaciones sexuales, como por ejemplo: inicio temprano de las relaciones sexuales, alto número de parejas sexuales, pareja masculina con muchas compañeras sexuales, antecedente de permanencia en el cuello uterino del virus del papiloma altamente cancerígeno, falta de vacunación para el virus del papiloma, lesiones en el cuello uterino.

Existen, además, otros factores de riesgo que predisponen al cuello uterino para que sea más receptivo a las diferentes variedades de virus del papiloma y desencadenen lesiones benignas, premalignas o malignas, éstas son: sistema inmunitario debilitado, utilización de anticonceptivos orales combinados durante periodos prolongados, edad temprana en el primer embarazo a término, número elevado de embarazos a término, lesiones del cuello uterino durante el parto, sobrepeso, obesidad, tabaquismo, alimentación con poco contenido vegetal, falta de controles ginecológicos y de realización de Papanicolaou, antecedente familiar de cáncer de cuello.

En la actualidad, nuestros laboratorios de biología molecular detectan y tipifican a los Papiloma Virus Humanos de alto grado cancerígeno en muestras del cuello uterino, siendo éstos las variedades: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 66 y 68, y las variedades de bajo riesgo o benignas: 11, 42, 43  y  44.

Si una mujer tiene el virus del papiloma de alto grado cancerígeno no significa que siempre presentará el cáncer, ya que dicho virus puede ser eliminado espontáneamente sin desarrollar lesiones malignas del cuello uterino.

Es importante que una mujer conozca si es portadora de estos virus para que acuda a controles ginecológicos frecuentes que permitirán identificar precozmente el inicio de una lesión cancerígena mediante la técnica de Papanicolaou e instituir las recomendaciones de vigilancia, control y tratamiento inmediatos, el “Gardasil”, que produce anticuerpos para los genotipos malignos 16 y 18 y para los genotipos benignos 6 y 11; y el “Cervarix”, que genera anticuerpos para los genotipos malignos 16 y 18 y además, según la revista Lancet, brinda protección cruzada para las variedades malignas 31, 33 y 45.

Éstas deben administrarse a la mujer antes del inicio de las relaciones sexuales, es decir, en la niñez o en la adolescencia, porque si la mujer ya tiene los virus, las mencionadas vacunas no serán efectivas, pues las mismas previenen la infección del papiloma virus, pero no curan las lesiones benignas del cuello uterino ni el cáncer.

Conjuntamente con la Dirección de Investigación de la Universidad de Cuenca y la Facultad de Ciencias Médicas estamos realizando un estudio  sobre la frecuencia de las variedades del papiloma virus en una muestra aleatoria de quinientas mujeres nacidas y residentes en las quince parroquias urbanas de la ciudad de Cuenca. A través de los resultados de esta investigación conseguiremos deducir el grado de eficacia de las dos vacunas y se podrán mejorar los programas de detección oportuna del cáncer de cuello uterino.

 

Dr. Oswaldo Cárdenas