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Normalmente la cadera está constituida por la cabeza femoral y una cavidad llamada acetábulo; en la displasia de la cadera en desarrollo, la cabeza del fémur se sale parcial o completamente de la cavidad, si ésta se sale en su totalidad se llama luxación, dicha enfermedad usualmente es congénita, aparece durante la infancia y la niñez, se presenta en tres a cuatro niños por cada mil nacidos vivos, es más frecuente en niñas de madres primigestas y de parto en nalgas. Un diagnóstico precoz significa un cambio dramático en el pronóstico de esta enfermedad: mientras más joven sea el paciente, los métodos de tratamiento a utilizar serán más sencillos, efectivos y  generalmente no habrá necesidad de una intervención quirúrgica.

Diagnóstico

Es muy importante que los médicos generales y pediatras abran las caderas del recién nacido, las flexionen y extiendan para comprobar si son estables o si se salen de su sitio, además deben determinar si una extremidad es más corta que la otra o si existe diferencia de los pliegues inguinales, todo lo cual se realizará durante el primer examen físico del neonato. Esta valoración médica se complementa con estudios de imágenes especializadas recomendadas por su médico.

 

Tratamiento

El tratamiento está encaminado a obtener una cadera estable con parámetros radiográficos normales. La duración del mismo generalmente depende de la edad del niño, y si se trata de displasia  (falta de formación del acetábulo o copa) o de una luxación (cabeza femoral  fuera de la copa o acetábulo). En un recién nacido con displasia se debe usar un dispositivo ortopédico como el arnés de Pavlik hasta los seis meses; en cambio, si se trata de una luxación de cadera, el especialista considerará la posibilidad de colocar suavemente la cabeza del fémur en el acetábulo bajo anestesia general, procedimiento denominado reducción cerrada, que se mantiene con un yeso desde la pelvis hasta el pie, por aproximadamente tres meses, obteniendo una articulación normal de la cadera. En niños de seis  meses hasta el año y medio que presentan displasia, el arnés de Pavlik es insuficiente para abrir las caderas, por lo que se debe usar dependiendo de la evolución de la enfermedad una férula de Milgram. Si las caderas están luxadas se puede también efectuar una reducción cerrada y colocar yeso.

Los niños mayores de 18 meses que continúan con displasia necesitarán cirugía con cortes en el hueso ilíaco u osteotomías modificando la forma de la copa o acetábulo para obtener buen cubrimiento de la cabeza femoral; pero si estamos frente a una luxación se debe realizar reducción abierta más osteotomías del hueso ilíaco.

En niños mayores de seis años, el tratamiento es más complejo porque las cirugías son más demandantes, y se debe intervenir tanto el hueso ilíaco como el fémur además de la reducción abierta. Por eso es mejor intervenir a niños más pequeños para obtener buenos resultados.

Si dejamos evolucionar esta enfermedad, se llega a una artrosis temprana y en la adolescencia presenta dolor que aumenta con el ejercicio en la región inguinal, cojera y problemas lumbares. Estos jóvenes deben ser tratados con osteotomías reconstructivas para salvar la articulación y mejorar el dolor. Si esto no da resultados efectivos es muy probable que a los 18 años o más terminen con prótesis de caderas.

Usted debe consultar inmediatamente al especialista si nota que su bebé tiene una pierna más corta que la otra, o si éste tiene problemas para abrir las piernas al colocarle el pañal, además debe comentarle al médico si en su familia hay antecedentes de esta enfermedad, si el  niño nació de nalgas o si se trata de su primer hijo, recuerde además que esta patología es más frecuente en niñas.

 Por otra parte, es importante mencionar que en nuestra región es muy común fajar a los niños para que crezcan  “rectitos” y no se “asusten”, pero estudios científicos han demostrado que tal práctica es totalmente contraindicada para el desarrollo normal de las caderas. Si el problema de caderas se identifica y se trata a tiempo, el niño podrá caminar normalmente sin necesidad de cirugías pélvicas ni femorales, evitando así la prótesis de cadera a temprana edad.