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La vulvovaginitis es una inflamación infecciosa o no infecciosa de la mucosa vaginal y en ocasiones de la vulva, se acompaña frecuentemente con secreción vaginal, es uno de los trastornos ginecológicos más frecuentes. La flora vaginal está constituida normalmente  por gérmenes aerobios, anaerobios y el lactobacilo, manteniendo un pH vaginal de 3.8 a 4.2; el flujo normal es claro blanquecino, inodoro y de alta viscosidad. Cuando se afecta solamente la vulva se llama vulvitis, si es sólo vagina es vaginitis.

 

 

Etiología

La más frecuente es la infecciosa con un 80-85%, las infecciosas pueden deberse a:    

  • Vaginosis bacteriana: La cual puede ser producida por gérmenes como la gardenella vaginal, bacteroides, mycoplasma, peptoestreptococo y otros, que disminuyen la cantidad de lactobacilos
  • Candidiasis vaginal: Producida por la cándida albicans.     
  • Tricomoniasis: Producida por la tricomona vaginalis.

 Las no infecciosas pueden deberse a:

  • Reacciones alérgicas: Causadas por, espermicidas, ropa íntima ajustada, geles íntimos, protectores diarios, fragancias íntimas etc.
  • Traumatismos: Cuerpos extraños en vagina, manipulaciones, masturbaciones, etc.
  • Factores hormonales: Hipoestrogenismo, vaginitis atrófica. Factores varios: Utilización de DIU, pesarios para prolapsos, productos químicos, etc.

 

Clínica

La sintomatología de la vulvovaginitis es variada, puede producir secreciones de distinto color y olor dependiendo del agente causante, por ejemplo la vaginitis bacteriana da una secreción blanco grisácea de muy mal olor (pescado descompuesto),  el prurito es otro de las molestias que se pueden observar y en ocasiones este puede ser muy intenso, que produce mucha irritación, como es el caso de la candidiasis, la disuria es el dolor al orinar, en ocasiones por la inflamación de la vulva  se puede confundir con una infección urinaria. Otra molestia que se puede ver en este problema es la dispareunia, que es el dolor al tener relaciones, producida por la inflamación, estas son las molestias más frecuentes entre varias más que existen.

 

Diagnóstico

Para llegar al diagnóstico es importante una buena historia clínica, en el examen físico se debe evaluar con detalle desde la parte externa viendo si existen lesiones, zonas eritematosas en los labios vulvares, introito, realizar una especuloscopia, evaluar el tipo de secreciones vaginales, color, olor, cantidad, tomar muestras para estudio microscópico de secreción vaginal analizar cuidadosamente cuello de útero. Es muy importante hacer un diagnóstico diferencial con otras afecciones ya que pueden dar sintomatología muy similar, como es el caso de uretritis, infecciones herpéticas, papilomavirus, ulceras genitales, cervicitis (inflamación del cuello de útero) entre otras, así también la parasitosis de transmisión sexual como pediculosis pubis, problemas dermatológicos, como eccemas, psoriasis, pueden también simular una vulvovaginitis.

 

Tratamiento

Para los problemas de vaginosis bacteriana, el uso de un antibiótico es la elección, para la candidiasis los anti fúngicos son los indicados, para la tricomoniasis antibióticos y anti fúngicos se deben usar, para los problemas no infecciosos como el hipoestrogenismo la restitución hormonal es lo adecuado. El tratamiento debe ser siempre en pareja, para evitar recidivas posteriores, así como también evitar el uso de duchas vaginales, productos de aseo íntimo no medicado.

 

La paciente que presenta algún cambio en su secreción vaginal, debe acudir a su médico ginecólogo para que la examine y le indique un tratamiento eficaz y oportuno, ya que muchas de las veces las pacientes no acuden inmediatamente pensando que estos cambios de la secreción son normales.

 

 

Dr. Fernando Martínez A.

Gineco-Obtetricia-Mastología. 

Hospital Monte Sinaí.